Cuando sabes escribir terror, pero no quieres vivirlo
En este Datito Villa te cuento por qué no escribo terror (aunque sé hacerlo). La capacidad de escribirlo la tengo, no cabe duda; sin embargo, es el resultado el que me asusta. Creo que soy un poco culillosa o respetuosa de lo desconocido o ambas cosas. ¡Escéptica no soy, para nada! A mis tytantos años he visto y escuchado cada cosa que le pararían los pelos a cualquiera. Y, pueda que en el camino escriba cosillas leves desde la perspectiva del género que esté escribiendo, claro está. Después de todo, son relatos interesantes que deben llenar una que otra página, y por supuesto, no me lo debo quedar para mi sola.
El peso psicológico de escribir terror
En fin, hace unos años escribí una cantidad significativa de páginas (250 págs. ¡Un libro completo!) que dejé en el tintero. Al adentrarme en el tema, el peso del contenido me quitó el sueño, «literalmente», pues me sorprendió la capacidad que tiene la mente de un escritor para maquinar situaciones aterradoras y plasmarlas en un libro, y cuyas imágenes mentales pueden materializarse en la vida real por la mano de un desequilibrado. ¡Ja! ¡Terror, brujería y sadismo es una cosa de locos! Y lo digo sin ánimos de ofender a quienes lo escriben, dado que esa fue la combinación que utilicé. Sin embargo, empecé a pensar en aquello de abrir portales, perder la salud mental y el significado nocivo. ¡Me sentí escrupulosa! ¡Ojo! En cierta época, amé el género y disfrutaba de las pelis y libros de terror al punto de burlarme de “la parte inverosímil”, de sugestionarme con “lo posible”, hasta llegar a desvirtuar “el terror” que se mostraba en ellos, por lo cual nada llenaba mis expectativas. ¡Nada me aterraba!
Por qué no escribo terror (aunque sé hacerlo)
Elegir tu género literario también es un acto de autocuidado
Cuando quise crear mi novela de terror y me adentré en las investigaciones, un artículo me llevó a otro y encontré información de la que no tenía ni idea. Tan fuerte que llegó a perturbarme. Entonces, me pregunté: ¿Realmente, quieres ser el referente de un psico o de un asesino en serie o estar en medio de un suceso paranormal? ¡Me sentí paranoica! Fueron muchas horas metiéndole mente a todo ese contenido lesivo. Entonces, pensé: «Hay situaciones que se dan o las llamas… ¡No sé, puede ser! (Ley de la atracción o la autosugestión al poder). Me llené de culillo y me dije: «¡Qué va, por ahí no es!». Mis respetos para quienes escriben terror, pero hoy en día prefiero la adrenalina de narrar romance o cualquier otro género invadido de drama y suspenso incluido, sí, pero más lite. Entendí que, aunque podría escribir terror, tenía que decidir por qué no escribo terror y qué género cuidaba mejor mi mente.
Para lectores de historias intensas y escritores en busca de guía
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