El shock de la corrección

La vivencia de mi primera corrección fue extenuante. Aún la recuerdo de forma agridulce: hubo días increíbles y otros de frustración, peleas y llanto. ¡En serio, me peleé con mi editor muchas veces! Mi ser se pobló de un sentimiento de impotencia: sabía que tenía un talento innato, pero mi escritura era un diamante en bruto que debía pulir y no sabía cómo. Reconozco que me sentía molesta. La soberbia me embargó, hasta que comprendí que ningún libro es perfecto y que, sobre el arte de escribir, jamás lo sabría todo. Lo creado debía corregirse. «Las palabras tienen un significado; debemos usarlas de forma correcta».

Después de aquella experiencia con mi primer libro, Mala Reputación, tomé cursos y compré todo tipo de manuales con tal de reforzar mis conocimientos, pues había notado que, al poner en tela de juicio la sapiencia de mi corrector —y aunque a él le cabreara—, yo aprendía. Él se tambaleó sobre el fino hilo de la tolerancia y mi capacidad de aguante ante ciertas correcciones con las que no estuve de acuerdo fue, en realidad, la que estuvo a prueba. «En el reino de los egos, la humildad es la que impera».

¿Los correctores son orgullosos? Sí. Y los escritores, ni se diga. Desde luego, ambos saben lo que saben, y eso hay que valorarlo desde ambas perspectivas. Los tabúes o mitos sobre lo que los correctores pueden hacerle a tu obra pueden ponerte a la defensiva, pero es algo que hay que dejar de lado. Lo descubrí cuando leí mi obra después de la corrección y noté un cambio que me dejó boquiabierta. Además, fui discípula: aprendí de ello y gané confianza. La seguridad que sientes al compartir, vender u obsequiar tu libro corregido no tiene precio.

Es posible que el inicio, el conflicto o el final de tu novela no sean los esperados por quienes te leen y que de ello surjan críticas, pero nadie podrá señalarte por tener un estilo pobre o por cometer faltas ortográficas. Con la pericia adquirida te autoevaluarás y buscarás la perfección en tus escritos, o lo más cercano a ella, lo cual es bueno para alguien que quiere dedicarse a escribir. Teniendo como ventaja la corrección de tu obra, la experiencia de tus lectores no se estropeará y tampoco tu reputación como autor.

Es una obra de romance lésbico que no solo captura el éxtasis y la angustia del amor entre mujeres, sino que explora también las complejidades únicas que enfrentan las mujeres lesbianas en su búsqueda de aceptación y autenticidad.


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